LAS HOJAS DE LAUREL Y CANELA NATURAL

Las hojas de laurel son muy utilizadas en la cocina para sazonar y dar aroma a las comidas. En especial, en la cocina mediterránea. De hecho, es común que se utilicen en preparaciones como sopas, guisos y platos con carne (blanca o roja).

Aunque hay quienes las emplean también en estofados, platos con mariscos e incluso en algunos postres, como el arroz con leche. Cabe destacar que las hojas se suelen utilizar en poca cantidad y siempre secas, o de lo contrario resultarían tóxicas y, por tanto, perjudiciales para la salud.

Aún así, en el ámbito de la medicina alternativa, se dice que las hojas de laurel pueden ser un remedio útil, ya que se intuye que en su composición hay sustancias y bioactivos que ayudarían a mejorar la salud. Por esto, hay quienes han utilizado las hojas para elaborar una infusión para regular los niveles de glucosa en la sangre y controlar la diabetes. ¿Cómo preparar el laurel para la diabetes?


Siempre y cuando el médico esté de acuerdo, es posible incluir infusión de laurel en la dieta como complemento para regular la glucosa. Una vez más, recordamos que no será un sustituto del tratamiento médico.

Ingredientes:

  • 4 tazas de agua (1 litro)
  • 1 cucharada de hojas frescas de laurel (15 g)

Preparación:

Pon a hervir un litro de agua. Una vez que alcance su punto de ebullición, agrega las hojas de laurel. Mantenlas al calor del fuego durante tres o cinco minutos.
Luego deja que repose durante unos diez minutos y cuela la infusión antes de tomarla. Se recomienda no exceder la cantidad de dos tazas por día.

El laurel parece tener efectos positivos en caso de diabetes. Sin embargo, su uso debe ser moderado, ya que en exceso puede acarrear ciertos efectos secundarios. De acuerdo con una publicación en Contact Dermatitis, en algunas personas, la planta puede causar dermatitis, asma o alergias. Incluso, puede provocar náuseas e irritación de las paredes del estómago.

El consumo de infusiones está contraindicado para las mujeres embarazadas, las personas con trastornos de la coagulación, enfermedades del riñón, del hígado o con úlceras gastrointestinales. De hecho, lo mejor es consultar aunque se tengan otros tipos de trastornos. ¡Tenlo en cuenta!

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